Punzante es la injusticia del mundo alrededor.
Vergonzoso es permitir un egoísmo enfermo causar la oscuridad.
Pero cuando coincidan nuestras palabras con los actos realizados se cerrará el abismo y podremos cruzar al otro lado.
Welcome to the HELL
lunes, 26 de junio de 2017
Hoy tengo esperanza.
domingo, 25 de junio de 2017
Otro día más
Otro día más y no sucede nada
Otro día más se me van las ganas
Las palabras desaparecen de mi boca como si se perdiesen entre mis pensamientos, se esconden entre las sábanas de mi cabeza y no me dejan dormir.
Otro día más perdido, no logro distinguir realidad de utopía, me he instalado en un mundo mejor en el que no tengo que afrontar mis problemas, cierro los ojos y desaparecen como por arte de magia. Allí no soy una insensata, allí no lo hago todo mal.
Otro día más que no despierto, no despierto y tal vez debería. Alguien llama desde el otro lado y me pregunto si será importante, me pregunto si hay algo más que estar encerrada en este laberinto tan confuso. Como quisiera volverme a encontrar de nuevo.
No puedo más.
Hoy he descubierto después de tanto tiempo que no puedo más, me siento como si estuviese sola en un inmenso vacío que no tiene fin. Me hallo mirando al horizonte; la línea no termina y quiero saber que hay al otro lado.
Por otra parte me siento bien, siento que hay cosas en mi vida que mantienen su estabilidad, al menos la visible.
El problema surge cuando estoy acostada en una cama incapaz de hacer, pensar, decir o sentir nada, NADA. Busco y busco en mi interior, siento que una parte de mi se ha dormido, no soy como antes. Me he acostumbrado a pensar poco, a hacer poco y a dormir mucho. Yo misma he trazado este desdén, lo he alimentado con la nada y ahora me está consumiendo sin que apenas me dé cuenta ¿cómo rayos he llegado hasta aquí?
Actúo por inercia; respiro, como, bebo, mantengo conversaciones banales, leo, escribo, miro la televisión y eso es lo que me mantiene cuerda, sin embargo son estas cosas también lo que me arrebatan esa cordura que creo tener, me follan la mente de una forma muy violenta y me quedo pensando: ¿por qué estoy aquí?
Es el desinterés que he adquirido por absolutamente todo, me estremece pensar que no tengo ganas de nada, no hago nada. He perdido incluso la creatividad que tenía, me hallo esclava de la monotonía, esclava de lo que sé, de lo que veo, esclava de mi propia mediocridad.